Así me he quedado yo después de haber leído Chinita, de Antonia Molinero. Y es que Chinita no pasa por el lector sin que a este le cambie la manera de ver las cosas, cualquier cosa.

Chinita no es solo una niña que mira el mundo de una forma especial, Chinita somos cada uno de nosotros volviendo a mirar como lo hicimos alguna vez. Ella nos recuerda que no hace falta ser un niño para seguir asombrándonos.

No es necesario tener los ojos rasgados para leer esta historia para niños mayores, pero les advierto ya de que cuando se despidan de este personaje en la última página van a acabar con los ojos algo orientales.

Parece que Chinita habla de un abuelo muerto pero, en realidad, Chinita habla de una abuela vivaracha, de unos padres de hoy en día, de su perra Tura y de que, si nos fijamos bien, estamos un poquito más p’allá que p’acá.

Este es un libro con sentido del humor, de esos que te hacen levantar la cabeza para pensar, de esos que te hacen soltar una carcajada cuando vas leyendo en la guagua, de esos que te lees en un pispás y que te hacen saltarte las reglas de tu blog para recomendar un libro porque quieres que todo el mundo lo lea ya.

Chinita es un juego constante de palabras, son pensamientos que parecen desordenados, son delirios de niña y locuras de grandes. Es un caramelito, un regalo dulce de los que no abundan. Es las ganas de decir algo antes de que te estalle dentro. Es abrir la boca y al segundo pensar que te tendrías que haber quedado callado.

Chinita es Antonia. Antonia de chica. Antonia de grande. Antonia diciéndote en clase que abandones la corrección, que escudriñes las cosas, que mires a la gente, que curiosees, que te atrevas a matar al padre, que preguntes, que fisgonees, que hables, que vivas, que experimentes. Chinita es Antonia animándote a escribir disparates, diciéndote que te saltes las reglas, que te pongas en la piel de otro, que no está todo escrito, que tus ojos no los tienen los demás.

Para mí ha sido imposible leer este libro sin ver una parte de ella, de esta escritora y profesora tan deslenguada.

Chinita es una lectura para el verano o para el invierno, para cuando tú quieras, pero una lectura obligatoria, de esas que vas a querer compartir. Sin duda, Chinita es un personaje que te gustaría que fuese real, es como tener un amigo imaginario cuando ya no tienes edad para eso.